El eje Ascendente-Descendente es el de la presencia y el encuentro: yo frente al otro. Cuando la Luna Negra en tránsito lo toca, por conjunción, oposición, cuadratura, trígono o sextil, la falta se hace oír en la manera misma de estar ahí y de estar enfrente. Quisiera decir qué despierta cada aspecto, y por qué, en este eje, la respuesta está siempre del otro lado.
El eje, antes del aspecto
Un tránsito de la Luna Negra no anuncia nada. Quiero decirlo antes que nada, porque es la primera pregunta que me hacen. La Luna Negra no es un astro que actúe; es un vacío que se desplaza, y durante algunos meses se sitúa en un punto del zodíaco y de la carta. Lo que hace ahí es volver audible una falta: el Llamado, que describí en la página Lilith, la Luna Negra, se hace oír allí por donde pasa la Luna Negra.
El Ascendente es el punto del zodíaco que se levantaba por el este en el nacimiento; abre la casa 1, la del cuerpo que aparece. El Descendente le hace frente, por el oeste; abre la casa 7, la del otro. Los dos forman un solo eje, y es lo primero que hay que comprender para leer un tránsito de la Luna Negra sobre uno u otro: tocar un extremo del eje es tocar el otro. Una conjunción al Ascendente es una oposición al Descendente, y recíprocamente. Leo por tanto cada aspecto sobre el eje entero.
Lo segundo que hay que comprender es la regla que tengo de la carta natal y que aplico también en tránsito: los tres respondientes de la Luna Negra, Christos para la Media, Apolo para la Corregida, Príapo para la Verdadera, se sitúan siempre frente a ella. En el eje Ascendente-Descendente esto se vuelve muy legible: cuando la Luna Negra está sobre uno, sus respondientes están sobre el otro.
Conjunción al Ascendente, oposición al Descendente
La Luna Negra se levanta. Durante algunas semanas para la Media, con idas y vueltas para la Verdadera, la falta se hace oír en la presencia misma: la manera de sostenerse, de aparecer, de empezar. Veo a menudo, en este paso, a una persona que ya no se reconoce del todo en su manera de estar ahí, que se siente demasiado visible o no lo bastante, o que está tentada de cambiar de aspecto, de nombre, de cuerpo, como si el lugar que ocupar ya no fuera el correcto.
Sus respondientes, mientras tanto, están sobre el Descendente. La respuesta no se busca por tanto en un trabajo sobre uno mismo, sino en el encuentro: lo que el otro devuelve, lo que resiste, lo que propone. Es uno de los tránsitos en que más se aprende de las propias relaciones, a condición de no huir de ellas.
Conjunción al Descendente, oposición al Ascendente
La Luna Negra se pone enfrente. La falta se hace oír en el vínculo: la espera del otro, la decepción, la fascinación, la tentación de esperar de una pareja que llene el lugar, o de romper para no sentirlo más. Leo este paso, en muchos, como una puesta al desnudo de las relaciones: lo que se sostenía por costumbre ya no se sostiene, lo que faltaba al vínculo se vuelve audible.
Sus respondientes están sobre el Ascendente. La respuesta está en la presencia a uno mismo: consentir en estar ahí, uno mismo, antes de pedir al otro que esté. Es el tránsito en que se comprende que al vínculo le faltaba primero quien se sostenía en él.
Cuadratura al eje
La Luna Negra en cuadratura al Ascendente está en cuadratura al Descendente: se sitúa en el Medio Cielo o en el Fondo del Cielo, en el eje vertical, el del lugar público y el hogar. La falta no recae directamente sobre la presencia ni sobre el vínculo, pero los pone en tensión desde el otro eje: lo que falta en la vocación o en las raíces pesa sobre la manera de estar ahí y de estar enfrente. Leo la cuadratura como una exigencia que viene de otra parte y que obliga al eje horizontal a moverse. La respuesta se busca en el punto opuesto de la cuadratura, Fondo del Cielo para una cuadratura desde el Medio Cielo, e inversamente, allí donde se sitúan los respondientes.
Trígono y sextil al eje
Un trígono de la Luna Negra al Ascendente es un sextil al Descendente, y recíprocamente. No leo estos aspectos como facilidades, como suele decirse de los trígonos. Un vacío no hace regalos. El trígono da a la falta una forma que se deja oír sin crisis: lo que falta en la presencia o en el vínculo se dice, se reconoce, y puede trabajarse sin que nada se derrumbe. El sextil pide un gesto: el lugar se abre, pero hay que ocuparlo. Son los pasos en que la respuesta puede elegirse en vez de sufrirse, y precisamente por eso se los deja pasar tan a menudo sin hacer nada.
Las duraciones
La Luna Negra Media avanza unos cuarenta grados al año: con un orbe de dos grados, un aspecto exacto al eje dura de cinco a seis semanas. La Verdadera oscila en torno a la Media hasta unos treinta grados, y puede por tanto hacer y rehacer el mismo aspecto varias veces en pocos meses, con estaciones: son las fechas en que el cuerpo se hace oír. La Corregida sigue una curva intermedia. La aplicación calcula las tres y da las fechas exactas para su carta.
Y los otros ángulos
El Medio Cielo y el Fondo del Cielo reciben los mismos aspectos, con la misma lógica: conjunción a uno, oposición al otro, respondientes enfrente. Lo que despiertan es el lugar ocupado ante todos y el hogar: vea las fichas Luna Negra en tránsito por la casa 10 y por la casa 4.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto dura la Luna Negra en conjunción al Ascendente?
De cinco a seis semanas para la Luna Negra Media, con un orbe de dos grados. La Verdadera puede volver varias veces sobre el punto en pocos meses.
¿Un trígono de Lilith al Ascendente es favorable?
No leo los aspectos de la Luna Negra en términos de favorable o desfavorable. El trígono da a la falta una forma que se deja oír sin crisis, y la respuesta puede elegirse ahí. Todavía hay que elegirla.